<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692</id><updated>2011-04-21T11:13:47.114-07:00</updated><title type='text'>besar a scherezade</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-114003706034594256</id><published>2006-02-15T12:49:00.000-08:00</published><updated>2006-02-15T12:57:40.350-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/beaten%20and%20hanged%20-%20medina.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/beaten%20and%20hanged%20-%20medina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Renunciar&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No suelo leer literatura “comprometida” y entiendo que esto bien podría explicarse de dos maneras: o que soy uno de los tantos que busca en la literatura un saco que echarse encima que lo distraiga y aísle de las miserias que lo rodean; o que quizá mis primeras experiencias con la literatura que ostenta aquel adjetivo resultaron traumáticas por la bastardía de los textos con los que tropecé, permitiéndome un fácil prejuicio que no me he preocupado en desmentir.&lt;br /&gt;Sospecho algo de verdad en ambas opciones pero no puedo dejar de creer que se derivan de una premisa equívoca: que yo leo una novela porque resulta o no “comprometida” con algún proyecto político, ideológico o religioso. No sé lo que Uds. busquen, últimamente yo me conformo con diversas formas de pegarme en las entrañas, de estimular mi sensibilidad. Lo que venga por añadidura es bienvenido pero siempre debe ser accesorio.&lt;br /&gt;Pues bien, y en este punto, me pregunto: ¿qué impresión general me causó Desgracia, de Coetzee? Y me respondo: Acaso antes que nada se trata de una cruda metáfora personal, a escala, de la gestación de los nuevos sudafricanos, concebidos desde la venganza y la incomunicación; y también de la condena a muerte de los restos humanos del antiguo orden, una condena implacable ante la que sólo cabe la resignación. Y David Lurie, el protagonista, es uno de los restos.&lt;br /&gt;Bueno, pues entonces Uds. sumarán una poética de lector sensacionalista más una lectura trascendentalista y concluirán: “A este muchacho la novela le vino en lastre”. Claro, eso sería lo lógico pero, extrañamente, Desgracia no me fastidió.&lt;br /&gt;Lo que sucede con Desgracia es que los densos conflictos que inciden sobre sus personajes no son dramas de clase: siempre se remiten a lo más íntimo de sus individualidades lo único que aspiran decidir son sus proyectos de vida personales. Sin embargo, parece imposible no juzgar que en esos conflictos está cifrada la tensa transición por la que se concibe una nueva Sudáfrica. La razón es que los más profundos dramas de este país sólo podrán resolverse cara a cara: no se trata de un conflicto de clases que vaya equilibrándose sino más bien de una reconciliación que hay que ganar de persona a persona.&lt;br /&gt;El drama de Sudáfrica es el de cada uno de los sudafricanos y Desgracia nos permite seguir el de dos de ellos. Acaso el más rico sea el de David, no necesariamente porque el narrador se sujete a su perspectiva sino porque él no explica sus conflictos desde su condición de “viejo” sudafricano. ¿Cuál es su drama en realidad? ¿No comprender la razón de su desgracia? ¿No asociarla a su origen, al país en el que vive? Sea como fuere, la conclusión es la misma y, al fin, David la entiende: Sabe que debe renunciar a sí mismo. Y, ¿saben?, pienso en ello y me doy cuenta que no me atrevería a disuadirlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-114003706034594256?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/114003706034594256/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=114003706034594256' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/114003706034594256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/114003706034594256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/02/renunciar-no-suelo-leer-literatura.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-114003654865850122</id><published>2006-02-15T12:32:00.000-08:00</published><updated>2006-08-01T13:50:27.110-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/cider-house-rules_500x335.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/cider-house-rules_500x335.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;¿Ud. creía en la luz verde?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Jesús Hidalgo. Porque perdone El Chaparral.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Ud. lee El gran Gatsby no se deje engañar: no llore por el protagonista, llore por el narrador. Yo alcance a darme cuenta y llore con justicia; cómo no, si estaba llorando por mí.&lt;br /&gt;El gran Gatsby cuenta en realidad dos historias, proyectando una su abortiva sombra sobre la otra: la de Gatsby, advenedizo que se hace millonario con la sola consigna de recuperar al amor de su juventud y que es burlado mortalmente por la frivolidad y el absurdo; y la de Nick Carraway, muchacho que cumple treinta al conocer a Gatsby (y hacerse su único amigo real) y cuya vida es anulada en todas sus miras, muertos su ambición y optimismo, con un desenlace casi nihilista, que enverdece el rosa de un relato urdido, delicadamente, con hipnóticas puntadas de ingenuidad y ternura.&lt;br /&gt;Así las cosas, Ud. puede elegir con que enternecerse. Yo he preferido la de Nick por dos razones: porque su anulación bien podría ser la mía (o la suya): porque tantos afanes si nadie (ni siquiera nosotros mismos) está a la altura de nuestras ambiciones, porque demorarnos día a día en hacernos otros, “rema(r) contra la corriente incesantemente” si nunca dejaremos de ser “arrastrados hacia el pasado”, porque revestirnos de una dignidad que nosotros mismos burlaremos tarde o temprano (“Tengo treinta años –le dije-. O sea que me sobran cinco años para mentirme a mí mismo y llamarlo honor.”); y porque me abruma la terrible contradicción en la que tuvo que vivir Fitzgerald, quien también estaba por cumplir treinta cuando publicó esta novela: enamorado, deslumbrado por la riqueza y la frivolidad pero consciente de su alienación y la vanidad de sus afanes. Puedo comprender, a la sazón, el que se dejara morir con el alcohol.&lt;br /&gt;“Gatsby creía en la luz verde; el orgiástico futuro que, año tras año, aparece ante nosotros... Nos esquiva, pero no importa; mañana correremos más de prisa, abriremos los brazos, y... un buen día...” Un buen día te pasará lo que a Gatsby y entonces sabrás por quién has llorado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-114003654865850122?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/114003654865850122/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=114003654865850122' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/114003654865850122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/114003654865850122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/02/ud.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113927840546788500</id><published>2006-02-06T17:46:00.000-08:00</published><updated>2006-02-15T13:12:01.536-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/2005_capote_010.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/2005_capote_010.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/images.0.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/images.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/capote.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Sobre el &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;deja vú &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero creer que quienes tengan una edad cercana a la mía y han sido bombardeados, como yo, por la cultura audiovisual gringa se toparán, al leer A sangre fría, y antes que nada, con la sensación de que esa historia, es más, esa forma de contar esa historia nos es conocida hasta la saciedad.&lt;br /&gt;Efectivamente, con esta novela Capote no sólo fundó el género de no ficción (apoteosis de los recursos de la crónica periodística) sino que contó casi definitivamente la historia del crimen atroz perpetrado por asesinos de humanidad ambigua, que no pueden evitar pagar sus culpas. Pero como es costumbre en las tierras del norte, la fórmula se replicó y replicó hasta el desgaste. Así las cosas, ¡cuán arduo resulta juzgar a la madre de un cordero que sabe a lentejas diarias! Eso me propongo hacer, siquiera superficialmente.&lt;br /&gt;Resulta equívoco, y esto hay que deslindarlo de principio, reducir esta novela a lo que sus herederos tomaron de ella. A sangre fría no sólo fue la primera en su formulación sino una de las cimas de ésta: la sobriedad de su narrador nunca se traduce en desfallecimiento, es más, de vez en cuando nos ofrece discretos episodios de estremecimiento (como el de la casi espontánea crisis de la señora Clutter, descubierta por su amiga, la señora Kidwell; o aquel otro en que Perry y Dick van cantando: “¡Gloria! ¡Aleluya!” por la carretera, esperando que algún auto se detenga a llevarlos para después matar y robar a su conductor); cada uno de los cuatro capítulos sorprende por cómo el narrador ha sabido integrar tal variedad de fuentes de continuidad para la narración (básicamente, los testimonios de una diversidad amplísima de personajes, lo que nos remite a la enorme labor documental que realizó Capote por casi seis años); y, finalmente, la hondura de la aproximación lograda de la psicología de sus protagonistas, Perry y Dick, lo que sin hacernos tomar partido (pues el narrador no lo toma en modo alguno), nos ofrece intimidad con sus circunstancias.&lt;br /&gt;Así las cosas, evidentemente A sangre fría esta por encima de un mero deja vú y, a pesar de mis reservas durante su lectura (las que me impusieron mis circunstancias), puedo decir que aún puede emocionarnos. Que no logre perdérnosla su incestuosa progenie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(En la foto: Capote y Smith, interpretados por Phillip Seymour Hoffman y Clifton Collins Jr, respectivamente. El film próximo a estrenarse pone en primer plano la cálida amistad que entablaron. Capote podía reconcer mucho de sí mismo en Smith.)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113927840546788500?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113927840546788500/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113927840546788500' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113927840546788500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113927840546788500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/02/sobre-el-deja-v-quiero-creer-que.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113927677240569510</id><published>2006-02-06T17:25:00.000-08:00</published><updated>2006-02-14T18:49:37.276-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/theron_full.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/theron_full.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/char11.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Perplejidad&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes hayan leído las anteriores notas que dediqué a Martin Amis (a propósito de Mar gruesa) habrán reparado en que mi primera impresión de su narrativa no fue muy entusiasta. Traté de ser lo más objetivo posible acerca de los méritos de su voluptuosa estilística, contundente en cuanto registros, recursos y premisas argumentales atractivas. Sin embargo, una exhibición semejante no siempre es capaz de estimular la sensibilidad de un lector puro, aquel que (a mi parecer) sólo se acerca a una novela con el afán de disfrutar de una historia contada bellamente, que sepa conmoverlo. Pues temo que esto fue lo que en pocas ocasiones me sucedió con aquel libro de Amis que comenté; pero, claro, ese libro no era El tren de la noche.&lt;br /&gt;Lo primero que supe de esta novela (también traducida como El tren nocturno) fue que se trataba de una inusual variante del género policial (con el que yo guardo una relación muy íntima ya que lo primero que leí en serio fue El retorno de Sherlock Holmes), y eso me resultó suficiente para apostar nuevamente por Amis, habida cuenta del singular talento que ya entonces debía reconocerle. ¡En lo que me metía!&lt;br /&gt;El tren de la noche cuenta la historia de lo que quizá sea la última investigación que realice el agente Mike Hoolihan, mujer aún en contra de las apariencias, alcohólica a la que separa de la tumba tan sólo una nueva lata de cerveza, quien a instancias de su jefe (trasunto de padre al que ella ve, a veces, con ojos de Electra) debe desentrañar las razones del aparente suicidio de la hija de éste, Jennifer Rockwell, bellísima hasta el sopor, astrofísica de profesión y una de las que impidió que Mike se ahogase con su baba alcohólica.&lt;br /&gt;Hasta aquí, aparentemente, se trazan las premisas de una novela policial convencional y eso es lo que resulta El tren de la noche en la primera de sus tres partes, en la que Mike debe deslindar el homicidio de Jennifer, hipótesis atesorada por el padre de la muchacha y por lo que tiene Mike de policía. Y es que hay que aclarar que no hay, al parecer, nada más frustrante que investigar una suicidio para un detective de la fuerza: claro, no hay un culpable que capturar, sólo queda un arduo por qué a levantar, y que nunca genera crédito. Pero es precisamente cuando no queda más que buscar los porqué cuando esta novela empieza a quitarnos el aire.&lt;br /&gt;En lo que queda, Mike irá descubriendo una serie de móviles probables para el suicido de Jennifer pero no se dejará engañar por ninguno de ellos, todos urdidos por la muchacha para satisfacer las preguntas de quienes la amaron (y de nosotros mismos), todos dejados en falsa estela para escamotearnos lo que no lograremos comprender: el hastío, quizá el horror, del paraíso; o aún más allá, la ausencia de toda razón, el más solo absurdo.&lt;br /&gt;Pero, ¿podemos creer en los desesperados descubrimientos que nos deja seguir Mike? Es más, ¿debemos creer en el absurdo al que desembocan? La decisión de Amis de darle primera persona a Mike nos impone entender lo ininteligible desde los conflictos, las pulsiones, las intuiciones de Mike, nos hace responder preguntas con otras preguntas (unas y otras igual de íntimas, de personales), nos hace traducir razonamientos en imágenes confusas y, otras veces, deslumbrantes. Pensemos, por ejemplo en la metáfora del cartero (ciertamente no de la autoría de Mike) que trata de explicar lo que representó realmente el novio de Jennifer para ella: una aparente gracia que sólo escondía (otra vez) el absurdo.&lt;br /&gt;¿Podemos confiar en Mike? ¿Qué puede significar que su novio silente estremezca los escalones a su llegada mientras el tren de la noche arremete en la oscuridad de fuera y dentro de su apartamento, marcando las horas de los que ella sabe sus últimos días? Yo no confío; yo sólo me dejo abrumar por las preguntas sin respuesta y me convenzo de que ver cara a cara el absurdo bien debe obligar a la muerte. Y no saben lo que significa eso para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(En la foto: Charlize Theron, sin duda mi inmediata opción para interpretar a Jennifer Rodwell.)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113927677240569510?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113927677240569510/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113927677240569510' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113927677240569510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113927677240569510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/02/perplejidad-quienes-hayan-ledo-las.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113892434172845968</id><published>2006-02-02T15:03:00.000-08:00</published><updated>2006-02-06T18:17:29.546-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/benny_more.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/benny_more.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Una Habana de los resentimientos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A Efraín Bedoya: para que perdone&lt;br /&gt;que me haya comido a su gato. Ñam.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pasé muchas horas vacilando en como iniciar estas notas. No sólo porque mi terapeuta las leerá sino porque había confundido mis intenciones. Sin darme cuenta, me demoré en una suerte de intento frustrado de elegía a La Habana de Cabrera Infante (CI), sólo abortado cuando volví a mis borradores de lectura y reparé en que parecía no querer reseñar Tres Tristes Tigres (TTT) sino La Habana para un Infante Difunto (HID), una de mis experiencias novelísticas más sensualmente voraces. Pues sí, debo confesarlo (y reparen en la primera persona), yo volví a CI tras sus habaneras, esa es la verdad, a pesar de que traté de convencerme que lo que quería con TTT era aprender a amar La Habana toda en nombre de mi apasionamiento por sus hembras. Lo sé, a estas alturas debe intuirse mi chasco, pero no me atrevería a llamarlo así. Los que me han oído hablar de la literatura saben que nunca traiciono la impresión que ha dejado en mi sensibilidad la novela o el relato que comento, el placer que me causó. Muchas de las páginas de TTT me fueron genuinamente placenteras, pero la verdad es que llegó a agotarme, a paralizar mi entusiasmo, a varar mi lectura. Y el culpable de esto fue el verdadero protagonista de la novela con la que ahora quiero reconciliarme: la patología del lenguaje que incuba Bustrófedon, que lo pierde a él y que terminó por perderme La Habana de TTT, La Habana de sus habaneros. Me quiero curar el resentimiento.&lt;br /&gt;La Habana que ha reconstruido (aún no quiero creer que edificado) CI es una ciudad levantada de carne y voz de sus habitantes. Más carne en HID, más voz en TTT. Pero La Habana que nos dejarán entrever los personajes de TTT es una ciudad más indócil, me atrevería a decir que más plena que la que ofrece HID, porque se demora menos en instalarnos en sus calles que en su noche, porque no se conforma en la contemplación de su gente (de sus formidables habaneras) sino que les permite revelar su entraña prestándole voz, aunque sólo fuese imitada.&lt;br /&gt;Se me preguntaba hace unos días, cuando aún mediaba las páginas del libro, de que trataba TTT. Traté de pensar en su argumento y sólo pude aislar esta imagen: como si una cámara fuera pasando sobre una serie de globos soltados al cielo, todos de distintos colores intensos, y de repente se replegara y en una toma amplia captase el momento en que una mano los hace todos de unos hilos que acaban de descubrirse. Pero se trata de una imagen equívoca en sí misma: no refleja la historia sino la estructura que creí descubrirle. Lo que, por lo demás, resulta sintomático. Y es que en TTT resulta más importante la forma en que son presentadas las historias de sus múltiples personajes y cómo, al entrecruzarse van dibujando la vida nocturna de La Habana. A decir verdad, el autor revela un cierto desdén por las historias de los personajes, de modo que muchas de ellas se limitan a apenas dejarse entrever, perdidas en sus voces voluptuosas. A pesar de que la novela cuenta con una veta de conflictos de grandes posibilidades, el autor prefiere subordinarlos a sólo uno de ellos: la muerte de uno de sus personajes, el caldo de cultivo del delirio verbal.&lt;br /&gt;Entre los casi treinta personajes habituales de sus diez secciones, y con un número de voces narrativas también cercano a la decena, TTT se urde básicamente alrededor de cinco personajes: Silvestre, uno de más importantes cronistas de Carteles (revista de la que CI fue editor, y por cuyo cargo se permite un breve cameo en la novela), amante frustrado hasta en la reivindicación; Códac, fotógrafo de las estrellas, enamorado de una voz que resulto ser el arrullo de un monstruo (y soy casi literal) del que se enamorará; Eribó, los tambores siempre en las manos, que dejó de ser Ribot el publicista para entregarse a las noches de Beny Moré, protagonista de una tierna (pero infame) reedición del drama del imposible amor entre un mulatico y un nombre de máquina de escribir; Arsenio Cué, galán de radionovelas, políglota ridículo, un resucitado que deambula en convertible, neopitagórico a quien parece no importarle perder a la única mujer que amó en un aparente ajuste de cuentas de su mejor amigo (¿o es que lo mató?); y Bustrófedon, siempre Bustrófedon, quien quiso ser el lenguaje, sin saber que su virtud vertiginosa, la que quizá lo llevó a inventar la trabalenguas que da título a la novela y a rebautizar a sus camaradas, sólo se debía a una vulgar patología que sus discípulos anhelan heredar, felices de ser un poco Bustrófedon, felices de hacerse un poco él. Convencido de que sólo había dos tipos de literatura posibles, la que se escribía en las paredes de los baños y la que se hacía en el aire, es decir, hablando, su tesis (al menos en esto último) inspira el estilo de la novela, primero, intentando aprehender el habla de los habaneros y, segundo, siguiendo las casi orgiásticos monólogos y diálogos de los epígonos de B.&lt;br /&gt;Dos son los más contundentes méritos técnicos de TTT: lograr dotar de identidad verbal a sus personajes (a pesar de la advertencia de CI de que todos parecen intentar hablar igual sin conseguirlo: el autor logra concebir una suerte de dialecto común para ellos), la que se extiende a diversas propuestas estilísticas para aquellos que se hacen narradores; y, por otro lado, levantar un universo perfectamente circular, cerrado, en que todos los personajes que aparentemente desfilaron en desorden ante nuestros ojos se conocen y, es más, de seguro han intimado (lo que hace particularmente deliciosa la relectura, al menos el repaso, para decir: “mira, yo sabía que a ésta ya la había visto antes”, y para burlarse o llorar por la ingenuidad de algunos de los narradores).&lt;br /&gt;Pues sí: TTT es un soberbio ejercicio estilístico. Pero la verdad es que estar ante uno no siempre resulta estimulante, es más, puede hacerse un lastre como a mí me sucedió, casi siempre cuando el influjo de Bustrófedon hacía ininteligible la narración. Así me pasó, por ejemplo, con los monólogos de Silvestre (en Bachata), de los que sólo lograba rescatar unas pobres implicancias entre aliteraciones aluvionales, una mixtura babélica que era incapaz de seguir por mi pobre poliglotismo y una impenetrable maraña de referencias a la cultura cinematográfica y literaria de los cincuentas. A veces puede ser entretenido, debes en cuando puedes felicitarte por coger el otro sentido de lo que se soltó pero tarde o temprano quedarás rendido. Resulta, así, agobiante por excesivo. Pero no quiero confundirlos: a pesar de su ruidosa herencia a mí también me dolió la muerte de Bustrófedon. A ustedes, estoy seguro, les dolerá lo mismo.&lt;br /&gt;Sin duda lo que recordaré con más afecto de TTT será Ella cantaba boleros, la porción de La Habana que narra Códac (quien, curiosamente, es el que más llora a B., y quien guarda sus memorias y lo único que “escribió”), una elegía (esta sí) a La Estrella, el personaje femenino más significativo de TTT que, frente al recuerdo de los pecados mortales que significan Julieta Estévez y la Amazona en HID, y Cuba Venegas en TTT, marca un triunfo literario de CI, al hacernos de ella una de sus creaciones femeninas más fascinantes y de la atracción que siente Códac por este monstruo (como él mismo la llama) una de las mejor logradas por el autor. Es Ella cantaba boleros una de mis secciones favoritas de TTT, por el remanso que me significó la llana belleza de su estilo. Sin embargo, es evidente que el círculo está cerrado: resulta transparente la oposición entre La Estrella y Cuba Venegas, quienes representan la voz y el cuerpo de las noches en La Habana. Como Códac, CI se decide en TTT por la voz, no por el cuerpo como en HID. Una voz inspirada por un enfermo al que mata el intento de curarlo.&lt;br /&gt;El epígrafe que CI elige para TTT (y que toma de Lewis Carroll) bien podría serlo para toda su obra de ficción: “Y trató de imaginar cómo se vería la luz de una vela cuando está apagada”. La Habana que CI se empeño en rescatar ya había empezado a perderse cuando lo ayudaron a huir de Cuba; quizá sólo existió en su memoria y, atormentado por su pérdida (antes y después de abandonar para siempre la ciudad) se decidió a capturarla para él, algo así como conservar las cenizas de nuestros padres. Pero éste sólo pudo ser uno de los propósitos pues estoy convencido que hubo uno más: en cierta ocasión el propio autor o un estudioso y amigo suyo, en cierto homenaje que se le daba en persona, respondió a la pregunta que alguien del público se hacía de por qué siendo tan encendida y desasosegada la crítica que CI hacía en otras de sus obras de ficción y en todos sus pronunciamientos políticos en contra del régimen castrista (con el que colaboró inicialmente), en sus dos más importantes novelas (HID y TTT) toda referencia a la podredumbre castrista había sido omitida. Tanta razón tuvo la persona que respondió a esa pregunta: se dijo que quizá la forma más cruda y definitiva de que disponía CI para denunciar los vicios de esa revolución que devino en dictadura era mostrarle al mundo La Habana que había destruido para siempre la miseria encubierta con Castro en el poder, que canceró una ciudad que no volverá más y que sólo se conserva en la literatura de CI. Comencé estás notas comentándoles que las escribía para curarme cierto resentimiento. Pues bien, de este otro difícilmente me curaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;(En la foto: Beny Moré, de quien se dice que hablar de él es como hablar de la música. No me había creido que existiese de verdad.)&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113892434172845968?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113892434172845968/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113892434172845968' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113892434172845968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113892434172845968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/02/una-habana-de-los-resentimientos-efran.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113700875816174679</id><published>2006-01-11T11:34:00.000-08:00</published><updated>2006-01-11T11:45:58.173-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/evanssoames.0.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/evanssoames.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;ENOCH SOAMES (con mayúsculas)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quize agregarle esto a mi Memorial pero no soportó el peso (lo que es también una metáfora). En la foto: el inverosímil Enoch Soames, uno de los patronos de mi familia sin nombre, fotografía tomada por Frederik H. Evans en 1894. (Para los que no son mis íntimos, el sujeto es protagonista de uno de los relatos que Borges, Bioy y Ocampo eligen para su Antología de la Literatura Fantástica. Se trata, acaso, de la más literaria de las versiones del tópico del don nadie que vende su alma al diablo. El sujeto, cuyo nombre da título al cuento, existió en realidad.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113700875816174679?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113700875816174679/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113700875816174679' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113700875816174679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113700875816174679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/01/enoch-soames-con-maysculas-quize.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113685692114398394</id><published>2006-01-09T17:23:00.000-08:00</published><updated>2006-01-16T14:38:11.933-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/marty.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/marty.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Leer Narrativa hetero&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mar Gruesa (1998), del inglés Martin Amis, es el único libro de relatos que ha publicado su autor. Lo componen nueve piezas de temática y extensión diversa, pero en las que es posible reconocer dos constantes: personajes o arquetipos de personajes librados a una realidad subvertida; y un papel definitorio de la voz en la conformación de la personalidad de sus personajes. Ambas constantes no son coincidentes en todos los relatos.&lt;br /&gt;En cuanto a la primera, partamos de afirmar que en varios de los relatos de Mar Gruesa el problema que enfrentan los personajes de Amis es doble: un problema interno a su realidad, bajo la que ellos interactúan, problema que les compete resolver a ellos; y uno fuera de su alcance pues consiste en su realidad misma, y al que nos enfrentamos nosotros, los lectores, al internarnos en un mundo de premisas subvertidas. Lo anterior puede ilustrarse llanamente a través de Un peldaño en la carrera (PC) y Narrativa hetero (NH). En PC compartimos las vicisitudes paralelas de un guionista y un poeta por ver publicadas sus respectivas obras. Lo raro es que el guionista, un autor novel, busca hacerlo en una revista caleta y que el poeta debe negociar con productores hollywoodense para ver su soneto hecho película taquillera. El problema de los personajes pasa por lograr su publicación. El nuestro, por tragarnos esta transpolación. Yo lo hice. Pero creo que hay algo que hace falta y a lo que nos referiremos más adelante.&lt;br /&gt;Sobre la segunda (personalidad definida por la voz), hay que remitirse al menos a El estado de Inglaterra (EI) y, otra vez, a NH. En EI se recrean las voces de los otros ingleses: los inmigrantes naturalizados y los cockney, a través de la historia de un portero de lugares exclusivos (gorila) al que una turba de amantes de la ópera da una paliza por intentar encepar sus autos para estafarlos. La pericia de Amis para recrear su lenguaje hablado, sin embargo, logra que el protagonismo de esta historia recaiga, antes que en nombres propios, en la Inglaterra delineada por la interacción de las voces de sus personajes, una Inglaterra suburbana y multiétnica que, curiosamente, se pinta teniendo como fondo las competencias atléticas de los alumnos de un colegio exclusivo.&lt;br /&gt;Ahora bien, las constantes a las que nos hemos referido son eminentemente técnicas y tanto en PC como en EI son la principal apuesta de Amis. Es decir, el disfrute de ambos relatos se juega en nuestro asombro por la consistencia y brillantez del uso de estos recursos. No obstante, creo yo, ahí reside la limitación de ambos relatos, principalmente de PC, en el que los problemas que enfrentan los personajes no se sienten resueltos en forma particularmente original. Parece extraño decirlo, cuando estos problemas se desenvuelven en una realidad subvertida. Sin embargo, hay que atender a que todo mundo ficticio plantea sus propias reglas y que una vez éstas son aceptadas (por más lejanas que sean a las de nuestra propia realidad) aún es exigible que la respuesta a los problemas de los personajes no sea predecible; coherente necesariamente, pero no predecible. O en todo caso, quizá predecible, pero con un transcurso a ese final cantado que sea un fin en sí mismo, por lo brillante de su desenvolvimiento, por su belleza. Lamentablemente no sentí eso al terminar PC.&lt;br /&gt;A la luz de lo dicho se entenderá mi predilección por Narrativa hetero. En NH, los heterosexuales son los raros, los marginales, y son los que aceptan su condición de tales quienes deben padecer el destape. En este relato coinciden las dos virtudes técnicas ya analizadas: el asombro del lector ante una realidad consistentemente subvertida y la definición de los personajes (es más, la sola existencia de algunos) apoyada en sus voces. El caso de los amantes del protagonista, Orv e Irv, es casi cinematográfico. No obstante, el mayor triunfo de esta historia reside en sumar el brillante uso de estos recursos lo patente, lo vívido de la transformación del protagonista que se ve asaltado, desde sus rutinas, por el descubrimiento de su propia identidad. El proceso culmina en un estremecimiento casi físico, para él y para nosotros. Así, de NH recordamos, antes que técnica, a unos personajes y una historia. Esta es la razón por la que me gusta más NH que PC: porque la eficacia de los recursos sirve a una historia que se lee placenteramente, porque los recursos no empañan la historia.&lt;br /&gt;Probablemente NH sea el relato mejor logrado del volumen; sin embargo, Mar gruesa cuenta con (al menos) otros dos relatos memorables: El portero de Marte (PM) y La coincidencia de las artes (CA). Esta nota ya se va haciendo muy larga así que me conformaré con referir que los tres cuentos cierran con escenas deslumbrantes; que en CA la coincidencia es tema y recurso argumental, sin que el relato se quede en el mero ejercicio; y que por PM siento haberme reivindicado con mis amigos Antonio Tuya y Jano Lozano, quienes siempre me reprocharon no estremecerme al leer el final del cuento El hombre que ríe, de J.D. Salinger (Nueve cuentos). Creo que al leer el final de PM experimenté el mismo desconcierto que ellos disfrutaron al terminar este otro maravilloso relato. Y no, Christian(o), no soy un sacrílego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: El portero de Marte fue hecho para ser leído por Kirby y por Erick Nakasone. Aquí también hay un robot.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113685692114398394?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113685692114398394/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113685692114398394' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113685692114398394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113685692114398394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2006/01/leer-narrativa-hetero-mar-gruesa-1998.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113599599766268785</id><published>2005-12-30T18:07:00.000-08:00</published><updated>2006-01-16T14:42:29.530-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/stuffp1.3.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/stuffp1.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/padma_lakshmi102.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/mptv1.0.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/mptv1.0.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/mptv1.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/mptv1.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Las tijeras de Padma&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez aprendí que narrar pasaba por una operación de tres pasos: crear un microuniverso, amueblando un escenario con personajes; plantear un problema para esos personajes; y, finalmente, hacer que estos personajes resuelvan ese problema o que ese problema los resuelva a ellos.&lt;br /&gt;Creo que después de leer Furia, del indobritánico Salman Rushdie, he terminado de comprender que aquel primer paso no se satisface sino hasta que la narración se cierra. Y es que podríamos entender que mientras se va dirigiendo la línea argumental, preocupándose el narrador de hacerlo bellamente, debe ir dibujándose también una circunferencia (los límites del microuniverso) que aquella línea recta cruce, siquiera tangencialmente, y que al terminar de leerse la narración pueda juzgarse sellada, pues por una brecha suya se precipitaría la consistencia del microuniverso levantado. Este es el problema de Furia: una brecha; pero una brecha recortada con tijeras. Y la mano que las empuña es la de Rushdie, claro, pero sin duda hipnotizado, idiotizado por esa suerte de mito grácil que es Padma Lakshmi, su inverosímil esposa.&lt;br /&gt;Padma dinamita la circunferencia desde dentro. Lo hace a través de un complaciente alter ego llamado Neela Mahendra, el personaje más pobre y simplón que le conozco a Rushdie (sólo reconocible por una cicatriz y los efectos de cine mudo que provoca en los hombres al caminar por las calles de Manhattan), tan lejano a aquellos otros de Los Versos Satánicos, con los que el narrador se engolosinaba, a los que les proveía de tanta sustancia, fueran protagónicos o no. No es que aquel Rushdie no pueda reconocerse en Furia. Aquí al menos contamos con algunos personajes tratados con brillo: Jack Rhinehart y Mila Milo, o incluso Krysztof “Tontón” Waterford-Wajda, personajes con una entidad de basalto, que al ser desplazados en protagonismo por Neela se llevan con ellos enormes posibilidades para el personaje de Malik Solanka, el irregular eje de Furia.&lt;br /&gt;Pero el problema con Neela Mahendra no es sólo que empobrezca la narración. Decíamos, en un principio, que mina la consistencia de ésta. Lo hace porque el narrador apuesta la solución del problema (argumental) de Furia a un personaje de su precariedad y condición de casi ajeno. Expliquemos esto último: pareciese que Neela, con sus conflictos y su historia fuese engarzada a la mala en una narración que ya funcionaba muy bien sin ella. Pero no sólo la fuerza sino que también la desnaturaliza. Es por eso que nunca nos llegamos a tragar el viaje de Solanka a su país de origen, Liliput-Blefuscu, ni las estentóreas implicancias que éste tiene. Para juzgar en general el papel que cumple Neela Mahendra en Furia habría que decir que es como si llegase sólo para jalar la palanca.&lt;br /&gt;Pero los problemas de Furia no se reducen al alter ego de Padma Lakshimi. Sólo he leído tres novelas y media de Rushdie (aún estoy leyendo Hijos de la medianoche) pero debo decir que por primera vez me he encontrado con un narrador suyo que no “cuenta” sobre un mundo sino que trata de “explicarlo”. Esto me apena por dos cosas: primero, porque el deber de un narrador es, ante todo, contar y no explicar; y segundo, porque Rushdie ya antes había conseguido ambas cosas narrando con pureza. (La edición de Hijos de la medianoche que tiene la biblioteca de la Católica está en su colección de Ciencias Sociales.) Furia es una suerte de homenaje malévolo a los Estados Unidos de antes del 11-S, pero un homenaje hecho con material embrionario, lúcido y contundente, es cierto, pero aún no transmutado en personajes que con sólo existir libren al narrador de la carga ominosa de enriquecer la narración desde fuera de ellos. Cuánto más terrible resulta esto viniendo de alguien como Rushdie capaz de fraguar los más voluptuosos personajes.&lt;br /&gt;¿Cuán consistente sería, después de todo lo dicho, recomendar la lectura de Furia? Si se trata de un primer acercamiento a un escritor de genio como Rushdie, por supuesto que no la recomendaría, por lo injusto que sería con su talento abrumador, ese que una vez leída (aunque fuese parcialmente) novelas como Los Versos Satánicos o Hijos de la medianoche sólo encuentra en lo que me he demorado en decir una apenada y volátil excepción. Ni siquiera Padma sería capaz de subvertir esto. Ojalá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113599599766268785?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113599599766268785/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113599599766268785' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113599599766268785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113599599766268785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2005/12/las-tijeras-de-padma-alguna-vez-aprend.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113599479864915827</id><published>2005-12-30T18:03:00.000-08:00</published><updated>2006-01-11T11:33:12.046-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/evanssoames.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;&lt;strong&gt;Memorial&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo así porque sí no me juego el cuello por nada. Creo que tampoco por la literatura. En los últimos meses sufrí una especie de crisis deconstructiva: propuse a mis papás mi cambio de facultad (y el “llanto y el rechinar de dientes”), destruí minuciosamente el mito de una mujer que empezaba a anularme, terminé de ganarme la amistad de un sacerdote que casi me aborrecía, empecé una terapia que ha localizado mis problemas en ciertas carencias horizontales y empieza a enternecerme Yoko Ono. Y en medio de todo eso no me cupo otra cosa que renunciar, mientras intentaba mantener mis pedazos lo más engarzados que me fuese posible, a los concilios de mi familia sin nombre, a mis peregrinaciones a la elevada casa del sandwich-de-jamón-y-queso-y-algo-de-gaseosa-si-pagan-su-sol-¡pájaros-fruteros!, a las reuniones de un taller literario que hoy debe rescatarse del Winning.&lt;br /&gt;No he escrito nada personal en meses. Y me he propuesto que lo primero que me sude de las manos sean unos tartamudeos sobre mis Scherezade, como yo los llamo para mí (y como los tengo registrados en el msn), o los que pudieron ser otros Enoch Soames si es que todos fueramos borgesitos y hubiésemos leído esa terrible y nostradamúnica historia.&lt;br /&gt;Pero a falta de un nombre colectivo estas notas tratarán de “llamar” y dar entidad a cada uno de sus miembros, a cada una de las voces y eructos, a todos los padre-madre-hijos-mascota que engarzan lo que aún queda de literario de mí. Los narradores somos los cantores de la minucia. Ahí va la de cada uno:&lt;br /&gt;Al primero que recuerdo es a Daniel Nakasone, al que llamaban Takato y nosotros moteamos de Rimbaud o el Hombre de Mil Años. La razón de ambos alias se deja hurgar en su sabiduría y su destino de poeta que ya lo dijo todo. Su hermano (sobre el que ya volveré) nos contó que él ya había leído a los clásicos a los catorce, y nosotros atestiguamos su renuncia a la poesía hace algunos meses, después de arduas jornadas de metros sobre combis, y su voluntad de retirarse a Chincha (la tierra de otro de nosotros) a traficar con esclavos. De él también se ha dicho que ha sido el guía espiritual de maestros de la talla de Salinger (“Y él lo miraba sobre el hombro y le decía: sí viejo, eso de las facultades está paja...”) o Sebald, al que hoy, con toda modestia y minoridad, dice admirar cuando nos lo lee, sorprendido de su genio, cuando en realidad esas palabras salieron de su propia boca para guiar las manos del alemán. ¡Cuánta humildad! ¡Cuánta discreción! Él está al margen de nuestra mundanidad...&lt;br /&gt;Mundanidad... pienso en ella y no puedo evitar recaer en Efraín Bedoya Schwartz, el Polaco, el exfutbolista, el ex. Efraín fue uno de los cuatro párvulos que participaron de nuestra primera sesión. En ella nos asombró con lo que puede hacer una bailarina nudista con unos anteojos, cómo algunos brumosos años estudiando en la Villareal lo alejaron del Bolo, pelotero que aún no nos prueba ese pasado, pero que recuerda el Danubio de sus días en Cantolao, las colas para bailar con una sueca, el noveno o undécimo de una banda de preadolescentes cuyo entrenador se gastó la plata de la gira por Italia bebiéndosela en whisky escocés... Y todo cambiado por la biblioteca de su tía. Hoy Efraín, vinchita y chiva muy pulcra, desfila bufandas y chimpunes relucientes en el hall de la biblioteca de la Católica, se le extraña un nuevo episodio de las aventuras de sus niños lectores de Moro y se le recomienda que no se exhiba mucho, que las admiradoras son rapaces y esa pinta de Juan Tenorio no se la perdonan...&lt;br /&gt;Perdonar. Ese el mayor gesto que cabría recordar de Eduardo Sotelo, el Primo, mi primo, que aún nos saluda cuando lo vemos en los jardines pero que no recuerdo haber vuelto a ver en nuestras sesiones desde aquel día en que le confesé que le había hecho una porquería a su prima. La porquería no alcanzaba a ser tal y el Primo llegó a compadecerme. Siempre fue un hombre capaz de leer en las pasiones propias y ajenas... (pero no escribir de ellas.)&lt;br /&gt;Escribir, y escribir compulsivamente. Me pregunto cuando empezó a hacerlo Jano, Alejandro Lozano (salud a Fleaming), quien hace un par de días me pasó parte de sus escritos perdidos, más de quinientas páginas que él ya garabateaba mientras huía de las niñas que se admiraban de su poesía, pegada en el periódico mural, cuando respondía al llamado de una monótona lista elevando ya un tímido pucho al llegar al undécimo nombre. Jano es hoy casi mi hermano pero temo que las primeras palabras que le dirigí en el taller casi lo aullentan (por su huachafería vanal y casi insultante) de las reuniones a las que rara vez a faltado. Jano ama escribir (sólo eso explica su regodeo con la prolijidad) y seguramente sólo podrá dedicarse a ello. Pero a escribir ficciones, porque dedicarse a la crítica le significaría (temo predecírselo) el ser linchado como violador de Cono. Digamos que le hace falta algo de sutileza (“Eso no es cuento”), de paternidad sumalaviana (“Lo único que tiene de bueno eso es el epígrafe”... perdón esa es del Polaco), de piedad literaria (“Si quieres escribir sobre la nada ta mejor la página en blanco...”). En juin, como él dice, ya lo estamos civilizando... ahora nos hemos propuesto salvarle el único pulmón que le han dejado sus dos cajetillas diarias y quitarle algo de lo autista, de aquel que sólo mira de frente mientras camina para no reconocer a nadie al vuelo...&lt;br /&gt;Pero si alguien está perturbado en el grupo ese es Christian(o) Ruiz Crosby, quien no puede evitar meter los dedos en el orificio al que caen las monedas en los teléfonos públicos, mientras va caminando acompasadamente, flexionando las rodillas hacia fuera, ligeramente, y con esa sonrisa de psicópata en potencia. No dudaría tanto de la naturaleza de este hombre cortés y considerado como el que más, que deja de conversar en la combi para escuchar el canturreo de un mocoso que apenas se presta atención a sí mismo, si no fuera por cuanto hacen eco a mis dudas sus autores de cabecera, Faulkner y Salinger (“Para qué más...”), dignos del sanatorio del que Christian parece haber salido hace poco, rehabilitado con tics como el teléfono público. Pero ahí está Rimbaud para hablar con la lucidez de sus mil años: él sí conoce de la perturbación de los hombres y la que parece aquejar a Christian es insignificante frente a la de otros... (¿Imaginan a NakaZone tomando el té con Mr. Hyde?) Pero sería injusto recordar sólo por mis sospechas a un tragavoces como Christian. Voces escritas o habladas. Este fagocitador agazapado, que espía tu acento, tus muletillas y taras al hablar te sorprendería cuando menos o esperes al dejar que te reconozcas como un personaje de sus historias de pesadilla, al descubrir que tu voz da vida a un ser ajeno en sus páginas. Qué miedo. Y este hombre que a veces se hace impertérrito y habla con una lucidez terrible, similar a la de Rimbaud. Mi terapeuta es una caricatura ante él...&lt;br /&gt;Caricaturas, el negocio del mercantilista que Che Carlitos oculta en su yupisito corazón. En Che Carlitos, Carlos Trinidad, hombre de izquierdas que adora a Pink Floyd, el más voraz comelibros del grupo, Santa Rosa Spike, aquel muchacho que se daba de sanmartinazos tras leernos en nuestras primeras sesiones y que hoy amenaza con rajarle la cara al primero que le llame “Pollino”, en él es en quien veo cuán rica a sido la experiencia personal que nos ha significado el taller, cuánto mutuo desprendimiento a significado, cuánto ir develando entrañas, lo más íntimo.&lt;br /&gt;Íntimo, hermético, mimo emburbujado (no el otro mimo). Ese es el buen Dalí, Edgar Puga, cuyo texto menos egoísta (o más piadoso con el gran público) nos describe una bicicleta que se deshace cuando la arena de que está hecha se la lleva el viento de una playa en la que rompen unos muchachos caídos de los pedales... ay. Dalí, y eso lo recuerdo con gratitud, fue el autor del primer sacrificio que nos significó el taller: dejó de despedir a alguien en el aeropuerto por quedarse a nuestra segunda sesión. Aún le esperamos una historia vulgar...&lt;br /&gt;Vulgar, “procaz”. Así me llamó Joel Anicama, el responsable primero de todo esto, nuestro promotor metroemocional, quien va por el mundo desnudando sin aspavientos su sensibilidad desbordada a cuanta mujer se sienta atraída casi lésbicamente por este hombre con entraña irremediablemente femenina. Si algo me une a Joel es su vocación de madre. Agradezco su compañía en mis días de autista en la universidad, cachimbo yo, que quería devorarlo todo desde mi silencio pretensioso en la carpeta más adelantada del salón. Gracias Joel. Y para que se vea que lo pornógrafo no quita lo valiente, hay que decir que él fue el primero, la gota original que derramó el vaso del taller literario compuesto de estudiantes de Derecho, el primero, decía, que se mudó a Amenidades, la facultad de la modorra y la felicidad, nuestro Paititi. Allá lo siguieron otros incautos, al país que le deparó las Imá(a)genes, a Eguren y la Musa de la Tanga Sol, una Vita Nova.&lt;br /&gt;Pero esas palabras no deberían salir de mi boca o ser escritas por mis manos, al menos no hacerlo sin cierto tufillo esnobista. Si no que me lo diga el Chinchanito Sinclair, Alfredo Néstarez, el Mimo Insensible. Erudo en gestación, cazador de títulos improbables, merodeador exquisito, se lo asocia a la pantomima debido a un relato perdido que hoy sólo nos recuerda una imagen asombrosa, tan gráfica como una “o” recién dibujada. Al Mimo y a Dalí debemos la concepción de nuestro Panteón colectivo, levantado de la mano de una Venus que no nació de espuma marina sino de fantasías violeta, las que provocaba así aquella mujer, la de los ojos que desnudaban, nuestra Diosa del Sexo. Sólo el Mimo se atrevió a hacerle frente y hoy no puede evitar encontrarla a cada paso; paso que, sin embargo, se parece demasiado al de un merodeador.&lt;br /&gt;Merodeador. Habrá algunas semanas desde que Augusto, ante mi escandalosa deconstrucción, me espetaba que mi entraña reclamaba más viada para mis impulsos tanáticos. Ahí estaba la causa de mi desparramamiento personal: la represión. De cualquiera menos de él ese problema, pogueador domesticado, consumidor de comprimidos de la felicidad, aprendiz autodidacto de japonés y soñador húmedo de la poco más que niña Emma Watson. Rubricante del Cartesianismo literario, sus proyectos narrativos y personales se teledirigen a lograr la inoculación de la sensibilidad anime en algún narrador, sea él o cualquier otro.&lt;br /&gt;Quizá en respuesta a sus plegarias hallamos a Kirby, que intercala sus peleas de Tae-Kon-Do (¿así se escribe?) con ardillas gigantes con una vocación casi religiosa por sacar, voluptuosamente, no conejos sino robots de su sombrero literario. César Jumpa, el Peter Pan del grupo, me ha permitido recordar casi con lágrimas en los ojos mis días (y también los suyos) en la Tierra Media. Sólo él pudo haber aprobado Cosmología presentando como informe un cuento sobre el redescubrimiento asombrado de los mitos en el cielo, por más que su profesora haya sido una hippie. ¿Me pregunto de qué habrá ido disfrazado al concilio del Enano Cósmico?&lt;br /&gt;Sí, el Enano Cósmico, logia con logo y todo (incluyendo adicción común), también formada por Rimbaud, Christian y, por supuesto, Erick Nakasone. Hermano del Arquitecto, Erick es uno de los catorce geógrafos improbables que tiene la Católica. Cruzado por los descarnados dramas que le imponen sus numerosas excursiones por todo el país y la asfixiante competitividad de su mercado laboral, nos ha entregado algunos de los frescos más emotivos de la condición humana, heredero cual es de una impronta literaria cuyos bamboleos van desde Jane Austen hasta Corín Tellado, pasando, claro, por la intersección de las avenidas México y Aviación, raíz geográfica de su ternura esencial, esa que se extiende hasta los animales. Recordemos que hoy se le conoce como “mataperros”.&lt;br /&gt;Y créanme que ya no puedo saltar más y aún me falta hablar de Antonio Tuya. Lo dejé para el final porque sabía que encallaría en nuestros recuerdos comunes: Antonio recitando a Borges de memoria frente a la facultad que pudo ser la suya (Sociales, a rojo pasión), Antonio soportando conmigo a Jorge (nuestro amigo genealogista, consumidor de salsa, camarada de Luchín Cisneros, vendedor de su alma a una Thatcher desgarbada, y Jorge que me va robando la nota cuando no le corresponde...) y decía, Antonio escuchándome hablar de Irene, Antonio en la primera reunión del taller (siempre en su depa), Antonio enternecido por mi frustración alcohólica al verlo bailar con Virna, Antonio no pudiendo evitar cambiarse a Literatura esperanzado en que yo podré seguirlos a él, a Che Carlitos, a Jano y a Joel, a Efraín y Alfredo. Antonio fue mi primer hermano literario y acaso ya se resignó a ser uno carnal. Yo comparto su resignación y agradezco su paciencia. Y aprovecho la oportunidad para pedir excusas por lo de la salsa con la doctora M., ricamente acompasada a pesar sus ojitos dormilones. Ya sé que me ha perdonado, pero cómo disfruto asusar a Asterión (su ineluctable mote) con el recuerdo de aquella muchacha, la primera de la que me confesó el insomnio. Cómo no si se trataba de una mujer bella, inteligente, sensible hasta leer a Hesse y dejarse seducir al recitarle aquel “Es así, Rocamadur...” de Cortázar; y claro, con ese ritmo endiablado... Comprendo a Asterión, pero no le disculpo haber saltoneado con Virna. Los verdaderos amigos traicionan de frente. Call me Teseo.&lt;br /&gt;A la primera reunión sólo asistieron cuatro desorientados entre los que, modestamente, me incluyo. A la segunda asistieron veintiuno. Resultaba inverosímil oír esos desconocidos en los que ya reconocíamos algo de familiar al confesar estar también enfermos de literatura, confesar su adicción a un grupo de iguales que no les ayudaría a superarla sino a joderse más en ella. Con toda la felicidad que eso depararía. Que nos ha deparado, estoy seguro. A la veintena original se han sumado y borroneado algunos nombres. Borroneado y no borrado. Al menos eso quiero creer, porque entre esos nombres podría estar el mío.&lt;br /&gt;Estas notas olvidan nombres que sólo hasta ahora puedo recordar: Paulo, nuestro cronista de viajes; Edén, a quien llegamos a sospechar muerto a manos del Mimo Snob; Rogger Bustamante, Clan, que inspiró a Jano un cuento del que sólo hay título (“La leyenda del ceja poblada y del verbo quimboso...” y algunas yerbas más) y que fue víctima, junto a Edén, de los primeros efluvios hermenéuticos de aquél, de modo que ambos (Edén y Rogger) compusieron una venganza escrita a la limón y que Jano se ha ocupado de perder, quizá junto al propio Edén; y, por supuesto, el Mimo Aviar, Jaime, el hombre de la pasarela constante, del silencio sólo interrumpido para burlarse de Asterión, de los cabeceos rítmicos... Y hay otros nombres, incluso uno indeseable. Y es que nada nos es ajeno. Ni siquiera las élites. Si no que lo digan los voomers, los publicados, aunque se les haya publicado cualquier cosa. Así hasta mi “Roncha” vale. Es curioso pero ese nombre (los voomers) vanidoso, frívolo, pueril, es el que ha terminado por imponérsenos a todos (no digo parasitario porque todos los nombres lo son). Dentro de algunos meses cumpliremos un año y no contamos más que con ese nombre. Nos hemos preguntado a veces por qué, como también lo hacemos con respecto a esa maldición que nos ha impedido llevar mujeres al taller. Ya nos han citado la carta a los rotarios de “Los Cuadernos de Don Rigoberto” y, por supuesto, negamos las infames insinuaciones y argüimos el temor que puede causarle a una incauta hacer frente a casi veinte hombres por sesión. Arduo. Lo nuestro ha sido mala suerte en eso, nada más. No creo que pase lo mismo con lo del nombre. Ya debería haberse entendido: las familias nunca han necesitado uno.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113599479864915827?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113599479864915827/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113599479864915827' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113599479864915827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113599479864915827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2005/12/memorial-yo-as-porque-s-no-me-juego-el.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113234402611470233</id><published>2005-11-18T11:51:00.001-08:00</published><updated>2005-11-18T12:00:26.120-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc33;"&gt;Es suficiente&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Chueca dice al final del poema &lt;em&gt;Contemplación de los cuerpos&lt;/em&gt;: "o arráncate los labios / pero canta". Me he descubierto, me he querido descubrir  a veces Scherazade y resignarme a esos versos... y es que es cierto, el canto a veces apaga la voz de la miserable impaciencia de vivir. Gracias, Enoch.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113234402611470233?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113234402611470233/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113234402611470233' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113234402611470233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113234402611470233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2005/11/es-suficiente-chueca-dice-al-final-del_18.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113227352451637185</id><published>2005-11-17T15:47:00.000-08:00</published><updated>2005-11-17T16:57:56.043-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/12872s.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 171px; CURSOR: hand; HEIGHT: 154px" height="146" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/400/12872s.jpg" width="113" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;&lt;strong&gt;Aún &lt;em&gt;El sombrero rojo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Luis Hernán Castañeda presentó ayer su segunda novela, &lt;em&gt;Hotel Europa&lt;/em&gt; (PEISA 2005). Anteriormente había publicado &lt;em&gt;Casa de Islandia&lt;/em&gt;, novela que no leí completamente debido al grado de perversión de las anécdotas de sus historias y quién sabe si otras razones personales. Estoy en deuda con esa novela y me he propuesto terminarla este verano. De lo que logré leer (poco más de un tercio del volumen) puede dar testimonio de una voz consistente, un narrador con dominio de su lenguaje, un narrador de talento. Sin embargo, un texto como &lt;em&gt;Blanca navidad&lt;/em&gt; (uno de los cuentos que conforman, en tramposa estructura, &lt;em&gt;Casa de Islandia&lt;/em&gt;) golpeó casi definitivamente mi estómago de monaguillo recién jubilado. Aclaro que yo leo básicamente por placer.&lt;br /&gt;Sin embargo, algún tiempo después de que abandoné aquel texto, una amiga común hizo llegar a mis manos &lt;em&gt;El sombrero rojo&lt;/em&gt;, cuento que Catañeda publicó en &lt;em&gt;Hueso Húmero 45&lt;/em&gt;, y que leí, quebrándome casi en llanto, en una combi de camino a mi casa. Refiero las circunstancias para que se evalúe el grado de conmoción emocional que me causó el relato. La ética del narrador de &lt;em&gt;El sombrero rojo&lt;/em&gt; es la de un escritor que no sabe que lo es, que sólo narra, cuenta, que parece enamorarse de la historia de aquel pintor que es personaje principal del cuento, un pintor que persigue el rojo en una tarde lluviosa y se disuelve caóticamente en su hallazgo, y cuya historia le cuenta el narrador a su &lt;em&gt;dearest&lt;/em&gt; Irene porque no tiene más que decir. Y yo me enamoré de esa historia, tal como creí que el narrador lo hacía mientras me dejaba oírla, a algunos metros de Irene, pero me engañe. El narrador desprecia su decir, no le importa en verdad la tarea que le ha significado reconstruir la historia de aquel pintor perdido. Él sólo ama a Irene y nunca reconocerá la belleza de lo que me ha permitido oír, del estilizado castillo de bambú que ha levantado ante nosotros. Él sólo quisiera amar a Irene sobre la arena. El silencio después de contar casi equivale, para mí, a desprecio. Pero he pensado en una posibilidad aún más terrible: el narrador sabe de la belleza de su contar, que quiebra como puede cortar el papel, pero sabiendo de ella la desprecia porque no es Irene, porque él aborrece su soledad y los frutos que nos trae, el aborto, la resignación, la literatura...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113227352451637185?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113227352451637185/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113227352451637185' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113227352451637185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113227352451637185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2005/11/el-sombrero-rojo-luis-hernn-castaeda.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18935692.post-113209460681380418</id><published>2005-11-15T13:38:00.000-08:00</published><updated>2005-11-17T15:46:31.913-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/1600/isodaliscalibG.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2841/1864/320/isodaliscalibG.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc00;"&gt;Nuestra voz&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ociosos no leeremos nunca por completo &lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;La disciplina de la vanidad&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;, libro que favorece el zapping por sus múltiples entradas, pero que espantará pronto precisamente porque compromete cuando menos lo esperas. No sufro por ello, la verdad. Me vastó leer &lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;Scherezade&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; para sentirme en deuda con Thays, el escritor mas no el molusco, cuyos esfuerzos por exocisarse lo llevan a murmurar con lucidez que los narradores no somos más (perdonen la vanidad) que vulgares bardos de la minucia, de las historias que se perderán en su inmediata necesidad de contarse, casi para salvar la vida (Marías dice que el contar es el regalo más desprendido que puede ofrecer el hombre); mientras que la poesía, la sublime, la que componen genios como Takato (del que pronto sabrán), ésa se deja retorcer en su belleza, en las volutas trascendentes de lo que dejamos bailar en nuestra mente antes de vomitarlo, con metro o sin él, en el papel. Lo narrado no, el imperativo elemental que nos hace contar historias necesita &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; ahora, &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; horrendo quizá, pero &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt;, porque el apremio del amanecer de una Califa aburrido no da una segunda oportunidad, porque... Sí, eso aún me parece cierto, brutal metáfora fiel; pero todos nos cansamos alguna vez, a veces desearíamos renunciar a la propia vida, incluso renunciar a dejarnos joder por la literatura, apagar el barullo incesante de esa voz que cuenta y se lo pedimos, por favor ya no más; y entendemos que nuestra Scherezade no habla nuestra lengua, entendemos que es nuestra mujer, la mula obstinada, y los labios y su contracción infinita, bellos, es verdad, bellos por su carne y por su danza, bellos pero que se apaguen de una vez, bellos... y los besamos; y podríamos hacerlo también porque amamos a Scherezade, la muy puta, es cierto; pero ahora, ahora sólo queremos que se calle, de una vez... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18935692-113209460681380418?l=mirardesdecnosos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/feeds/113209460681380418/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=18935692&amp;postID=113209460681380418' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113209460681380418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18935692/posts/default/113209460681380418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mirardesdecnosos.blogspot.com/2005/11/nuestra-voz-los-ociosos-no-leeremos.html' title=''/><author><name>Billy Franco Arias</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17225890474821009652</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
